
Pues hace ya siete años cuando un joven grupo de educadores entre los que estaban Edu (responsable ahora de confirmación), Amparo Alabarta (nueva jefa del dentro Juniors), Dani (educador de 3 de confirmación), Raquel (mujer de dani y mamá de una niña preciosa) y Jorge (el actualmente madrileño, que no madridista, no os equivoquéis) retomaron una etapa que había sido disuelta en nuestra parroquia, entrando dentro del movimiento diocesano de Juniors (conocido como Juniors, M.D.). Ayudados y animados por el actual y muy querido párroco, Padre Deusa, nos aventuramos en este camino con ilusión y muchas ganas de trabajar. Utilizamos para ello el viejo nombre que ya tenían inscrito en la diócesis de los juniors de la parroquia Ntra. Sña. De Montesión, llamándonos “Centro Luis Amigó”.
Con unos 15-20 niños en total (el número no nos importaba para nada) arrancamos el curso 2002-2003. Como todo comienzo en todo camino nuevo, no es fácil, te salen pequeños baches los cuales tienes que ir esquivando y ante todo no decaer por nada. Y así lo hicimos. Empezamos a participar en actividades como el sembrador de estrellas, el festival de la canción o el día junior. Habían sábados que nos venían quince niños o otros que sólo siete, pero nunca perdidos la ilusión porque sabíamos que Dios estaba con nosotros y que la semilla ya estaba plantada. Lo difícil ya lo habíamos hecho.
Años tras año, la semilla ha ido dando su fruto. Con gran alegría hemos visto como nuestro centro se empezó a llenar de niños, como teníamos que ir recurriendo de educadores nuevos para cubrir necesidades, como hemos ido aprendiendo unos de otros y como nuestro centro ha crecido siendo hoy en día un referente.
Desde nuestros comienzos, siempre intentamos mantener una línea de trabajo donde lo más importante es Dios. Hoy en día la seguimos manteniendo. Gracias a ello, el Señor nos ha ido trayendo muchas alegrías como premios en festivales de la canción, experiencias inolvidables en campamentos y convivencias y un sinfín de amigos.
Ahora pues todo ha cambiado. Unos lo han tenido que dejar, otros han ido entrando con mucha ilusión y ganas de trabajar y niños que han estado todos estos años con nosotros y ya son monitores. Difícil es aprenderte el nombre de todos los que componemos el movimiento junior. Pero eso sí, sigue el mismo espíritu de Dios, donde el amor, la alegría, y esperanza nos unen con nuestro signo de identidad propio, la pañoleta.
No se le puede poner punto final a esta historia porque los juniors de Montesión seguimos escribiendo estas líneas, y falta aun mucho por escribir, por tanto sólo podemos despedir ésta pequeña historia con un…..CONTINUARÁ…